lunes, 11 de noviembre de 2013

Nuevos retos. Repensar el deporte III. Las federaciones deportivas.

Ya tenemos 2 patas de mi reflexión sobre el deporte, me falta la opinión sobre las Federaciones Deportivas. La cuarta son los deportistas y sobre ellos, nada que decir, ya que ellos son los protagonistas y la razón de ser de lo demás. Solo rogarles que lo hagan con "sentidiño" y tengan en cuenta que la práctica deportiva no es tomarse un refresco; necesita preparación, consejos y desde luego la asistencia de un "enseñador", es decir una persona con conocimientos demostrados (título de técnico) que tutele. No seamos autodidactas, serlo es un cheque para lesiones.
Bien, con la tercera pata me refiero a cómo deben ser las organizaciones que rigen el deporte, hacia donde han de evolucionar. Las organizaciones de base en el deporte, después del propio deportista, son los Clubes,  sin ellos no tiene razón de ser la Federación Deportiva. Un Club es como el padre y la madre del practicante deportivo, es el escalón más importante del deporte. El club deportivo es el que pone a pie de obra las normas, enseña la técnica, las maneras y los valores, así como los conceptos de los que he hablado en mi primer post cuando definía que es deporte. Dentro del Club (con mayúsculas) está el "olor a linimento" que era el que antiguamente distinguía a los vestuarios. En los clubes, además del deporte, nacen las federaciones. Un día, en una reunión, dije que las federaciones estorbaban, aunque eran necesarias. Recibí más de una crítica, pero sigo pensando lo mismo. En el orden de la vida quién pone normas, acaba incordiando; y lo cierto es que las federaciones ocupan la mayor parte de su actividad en normalizar y el resto a la competición. Las federaciones, con mucha frecuencia, le dan la espalda a los demás protagonistas del deporte y fija su objetivo, casi siempre, en el campeonato de turno. A veces tengo la sensación de que en las Federaciones nos olvidamos de lo demás protagonistas y que son fundamentales dentro del orden deportivo y social. Me incluyo yo mismo.
Después de esta manifestación de intenciones, me queda intentar explicar que es lo que entiendo por una federación de hoy y, sobre todo, de mañana; hacia donde ha de ser su evolución. Una federación, en cualquiera de sus niveles territoriales, ha de ser la casa del deporte que representa y de sus practicantes. Una federación ha de poner los medios para buscar las respuestas que el deporte y los deportistas necesitan y para todos los niveles de actividad y, desde luego, empezando por abajo, por el nivel más bajo.  Debe formar a deportistas, técnicos y jueces, pero por encima de todo, debe enseñar. Puede que parezca obvio, quizá es que lo debería de ser...  pero creo que lo hemos olvidado. No todos los que practican la actividad deportiva, van a ser campeones del mundo, o quieren serlo. Una federación está claro que debe de normalizar, ha de comprobar y poner los medios para que las prácticas deportivas se realicen de acuerdo con las mejores condiciones, tanto deportivas como de salud y ha de buscar a los campeones del mundo. Pero también una federación debe  ser la prestadora de los necesarios servicios a su especialidad, así como ha de ser el foro de debate de todo aquello que está relacionado con su deporte. Las federaciones tienen que mirar hacia abajo e invertir en el deporte. Los deportes escolares, y la continuidad deportiva en la universidad y en cualquier otro estamento social ha de ser un objetivo claro, y ha de hacerlo motivando y ayudando a los clubes a trabajar en esa línea y ellas aportando recursos  que no siempre han de ser económicos (este tema será objeto de otras reflexiones). Las federaciones deportivas tienen que trabajar cerca de los responsables de deporte en las universidades y en el resto de estamentos, así como con las consejerías de educación y deporte de las distintas CC.AA. y éstas han de entender que las federaciones no son exclusivamente organizaciones a subvencionar; ambas trabajan para el mismo fin. Las federaciones han de asumir de manera decidida el protagonismo real en el deporte; insisto, no solo en la competición, sino en todo lo que afecta a la actividad deportiva.
Complejo y lento llegar a esos estadios de utilidad, y más en una estructura política como es la española. Las federaciones españolas y las federaciones autonómicas de cada deporte, han de tomar acuerdos que les conduzcan a ser las prestadores de servicios deportivos en todo el Estado, y no verse, entre ellas,  como competidoras. Pero en las federaciones y organizaciones deportivas, no avanzaremos sí las propias instituciones públicas (estatales, autonómicas y locales) no van en una línea común consecuencia de las nuevas maneras de entender la actividad deportiva. Con frecuencia me pregunto ¿Por qué las instituciones del estado hacen más caso a una organización con ánimo de lucro y privada, que a una federación deportiva? Una pregunta para reflexionar.
Gracias por vuestro tiempo y aunque no compartáis mis reflexiones, espero que al menos hayan servido para despertar un debate que hace mucha falta.

Gracias.

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